¿Heredamos lo que aprendieron nuestros padres?
Un espermatozoide se abre paso entre otros millones como él. Compite con todas sus fuerzas por ser el ganador, y lo logra. Alcanza y fecunda al único óvulo. Cada uno lleva un resumen de la vida de su padre hasta ese instante. Luego, increíblemente, se mezclan para conformar nuestro libro de instrucciones. ¿Heredamos lo que aprendieron nuestros padres? Es una pregunta interesante, no hay consenso aun.
Este libro de instrucciones es donde dice como enfrentar el mundo nuevo y desconocido. Nadie nos enseña a llorar cuando estamos incómodos o tenemos hambre. Nadie nos enseña a respirar, ni a mover las manos, ni a chupar la teta de mamá. Eso ya viene con nosotros. No se sabe a ciencia cierta, si además de las características físicas, también se transfiere conocimiento y recuerdos a través de la herencia. La llamada Barrera de Weismann, refiere que la información hereditaria solo viaja desde los genes hacia las células del organismo. No al revés. Es decir que nuestra configuración neuronal, formada por las células del sistema nervioso, no debería expresarse en los genes. Por tanto, no se heredaría a nuestros hijos.
Sin embargo, algunos experimentos como los de James V. McConnell mostraron que se podía transferir memoria de unos gusanos a otros si alimentaba a unos con papilla de los otros. Según él, el recuerdo de la reacción a descargas eléctricas en unos se trasmitía hacia los otros a través de moléculas de ARN. La comunidad científica desacreditó sus experimentos en aquel entonces. Pero hace poco, en 2018 el científico David Glanzmann de la Universidad de California en Los Ángeles realizó experimentos con babosas de mar (Aplysia californica, un animal bastante usado en el estudio de la memoria a largo plazo) y encontró que usando inyecciones de ARN podía transferir recuerdos de unas a otras. También en 2019, científicos de Tel Aviv (Israel) mostraron a través de experimentos igualmente con ARN de gusanos se transfería información de un organismo a su descendencia, echando por tierra uno de los dogmas más extendidos de la biología sobre la herencia.
Algunas culturas creen en la reencarnación y encuentran la causa en vidas anteriores de los comportamientos que a veces heredamos. Otras lo atribuyen al propio proceso evolutivo y de crecimiento cultural. El caso es que los procedimientos escolares de educación cada vez son más tempraneros y avanzados. Los niños son más inteligentes cada vez. Como si trajeran, mucha más información incorporada al nacer. Muy parecido a las computadoras o los teléfonos móviles modernos. A medida que hemos ido avanzando, ya cada nuevo aparato trae muchos más programas y aplicaciones incluidas.
Tendría mucho sentido si formáramos parte de un diseño divino originado por una inteligencia superior. Cada hijo vendría con la información combinada de sus padres. Luego, a través del desarrollo deberá agregar su propio conocimiento o adaptación al medio, con todo el reto que propone el entorno. Más adelante, ese hijo debe volver a transferir toda la información a sus nuevos hijos. Garantizando que la especie se consolide y sobreviva utilizando todo el conocimiento acumulado de sus antepasados. Esto parece un buen diseño y debería funcionar. Al parecer, ha funcionado hasta ahora. Por algo, como especie, dominamos el mundo.
Entonces, nuestro cerebro ya viene con una programación inicial, mucho antes de que abramos los ojos. Así garantizamos tener alguna respuesta antes cualquier situación. Esto vendrían siendo nuestros instintos.
– Sobrevivir. Primero y por encima de todo. Nuestro instinto más fuerte. El gran jefe.
– Alimentarnos, crecer y aprender del entorno para adaptarnos. Tiene un gran impacto en la niñez y la adolescencia.
– Desarrollarnos y procrear. Dar hijos mejorados con la información que aprendimos combinada con la que traíamos ya incorporada. Etapa de la adultez.
– Cooperar con nuestros hijos para ayudarles a entender y experimentar su programación. A su vez, dar confirmación y asentamiento de nuestro legado. Etapa de la vejez.
– Morir para dar paso a las nuevas generaciones.
Pero, ¿Es instintivo también morir? Lamentablemente, parece ser que sí. Nadie nos enseña como, pero desde que nacemos ya está codificado que moriremos. Es una razón extra para dedicar esfuerzo a autoconocernos y dar lo mejor de nosotros. Así podemos contribuir al mejoramiento y la supervivencia de nuestra especie. Los demás procesos pueden también generar dudas sobre si son instintivos. Sin embargo, podemos observar en muchos animales, como madres y padres protegen a sus hijos al punto de estar dispuestos a morir por ellos. Eso no parece ser aprendido, debe venir incorporado.
Luego, a la hora de entender el comportamiento humano, el por qué actuamos como actuamos y a la hora de decodificar nuestros hábitos para controlar y mejorar nuestros pensamientos. Es importante tener en cuenta estas fuerzas poderosas que están actuando detrás de cada reacción. Ellas actúan automáticamente sin tiempo de pensar o analizar, instintivamente, garantizando rapidez para garantizar lo más relevante. Sobrevivir.
El mecanismo que usa el cuerpo para que esto se manifieste son las emociones. Miedo, tristeza, alegría, ira, asco, paz, son la manera de retroalimentarnos del entorno. Son las reacciones físicas a través de las cuales nos enteramos de como hay que lidiar con lo que está pasando. Se viven esas emociones como resultado de enfrentar alguna situación. El cuerpo responde de acuerdo a la programación mental que tiene. Cuando eres muy pequeño respondes con lo que traes genéticamente heredado. A medida que vas creciendo, ese aprendizaje va modificándose de acuerdo a tus vivencias. Cada vivencia personal, ¿cómo decide el cerebro si es importante guardarla para tus hijos o no? De acuerdo a la intensidad de la emoción, la fuerza con la cual se vive esa experiencia. A mayor intensidad, mucha mayor probabilidad de que eso quede grabado firmemente. Y viceversa, se olvida fácilmente lo que no causa ninguna reacción emocional en nosotros.
Muchos de nuestros pensamientos provienen de respuestas instintivas. Basadas en la programación que traemos heredada de la propia cultura donde nacemos y los genes de nuestros padres. Otros se desarrollan en etapas tempranas de nuestra niñez y adolescencia. Cuando nuestro cerebro actúa como esponja intentando acomodar el mundo de cosas nuevas a las que nos exponemos. Otros quedan grabados luego de algún evento con mucha carga emocional en algún momento de nuestra vida. En cualquier variante, revisando nuestro pasado, nuestros padres y nuestra cultura, casi siempre tendremos un buen indicador del origen de muchos de nuestros pensamientos dominantes. Esos pensamientos dominantes que terminan en nuestros hábitos, y que son al fin y al cabo los responsables de nuestro éxito.
Precisamente nuestra filosofía BRAINCHEF se nutre de estas bases. Analizamos nuestro pasado para entender las causas. Corregimos nuestras emociones y pensamientos en respuesta a los diferentes estímulos. Y de esta manera intentamos acomodar nuestra forma de pensar para conseguir nuestras metas.
Im pretty pleased to find this great site. I need to to thank you for ones time for this particularly fantastic read!! I definitely loved every little bit of it and I have you saved as a favorite to see new stuff on your blog.
Itís hard to find educated people on this topic, but you seem like you know what youíre talking about! Thanks