Fábula sobre consejos y riesgos. El caballo y el buitre.
Fábula sobre consejos y riesgos.
Había una vez un caballo que vivía tranquilamente con su pareja y dos potrillos. Hacía poco tiempo había logrado terminar su casita y armar su familia que era su mayor tesoro. Cada mañana salía a su portal y se sentaba a tomar el sol y mirar como sus pequeños se divertían. Que vida tan bella la mía!, repetía, y se sentía dichoso mientras miraba sonreír sus borregos. No siempre fue así, años atrás había tenido que trabajar muy duro y sin descanso. Prácticamente, ni dormía, apenas hablaba con su pareja y ni siquiera tenía tiempo de pensar. Aunque el pensamiento no era lo suyo. Su abuelo siempre le dijo, a este mundo se viene a trabajar, no a opinar. Así lo había hecho y le había ido bien.
A pesar de su edad le era difícil quedarse quieto mucho rato, así que salió a caminar un poco. Había un barranco cercano que siempre le causó mucha curiosidad. Cuando miraba desde lo alto, una sensación de espacio y libertad le embargaba. Un viejo buitre, atropellado por el tiempo, lo miraba desde un árbol y le dijo:
– Buen día!
– Buen día – le respondió animado el caballo.
– ¿Qué haces por acá, si se puede saber?
– Pues paseando un poco, ya ves, mis hijos están allá jugando y mi preciosa esposa muy tranquila en casa. Tengo mucho tiempo libre, así que ya me ves mirando el horizonte y disfrutando del paisaje.
– Oh, cierto, te veo en las mañanas cuando doy mi vuelo matutino. Que linda familia, tu esposa es bella y tus pequeños siempre alegres.
– ¿Vuelo matutino? No te he visto, ¿qué es eso?
– Es cuando vuelo muy temprano sobre el campo para saber como están las cosas. Paso por encima de tu casa, quizás no me has visto porque siempre andas mirando hacia abajo. Es difícil ver arriba si siempre miras al suelo. Además, la velocidad con la que llegas de un lado a otro es sorprendente. Es increíble lo que sientes volando.
– Volar – dijo el caballo pensativo. Al parecer tanto trabajo le había hecho perderse cosas interesantes. De repente quiso volar.
– ¿Cómo es volar? Quiero hacerlo contigo en las mañanas – dijo el caballo.
Entonces el buitre se sorprendió y se quedó en silencio unos minutos. ¿Cómo es posible que un caballo no sepa lo que es volar, y que además quiera hacerlo? Debe estar bromeando – pensó.
Sin entender bien lo que estaba pasando, el astuto buitre le preguntó:
– Dime, ¿de veras no sabes lo que es volar?
– No sé que es, pero si te hace tan feliz, yo quiero intentar.
– Es lo máximo – sonrió el buitre. No veo como alguien pueda ser feliz sin eso, cuando lo haces eres tan libre, lo ves todo desde otra dimensión. La libertad que alcanzas no tiene precio, nadie puede perseguirte, ni tocarte, ni atarte. Es sentirse vivo de verdad.
– ¡Oh! – murmuró el caballo, como he podido vivir sin volar. Quiero volar, ahora – dijo entusiasmado.
– ¡Pues vamos!, saltó del árbol y fue caminando hasta la punta del barranco, abrió las alas y le dijo:
– Primero que todo, tienes que creer en ti. Puedes conseguir todo lo que quieras, solo tienes que trabajar duro. Confía en tu poder interno. Mira hacia delante, siente el viento en tu cara. Luego lánzate por el barranco y dale fuerte a las patas para mantenerte en el aire.
El caballo pensó: Oh, es cierto, yo he escuchado eso en alguna parte, claro que si, yo puedo hacerlo y ni siquiera dudó un instante, se lanzó al vacío. Aun cuando estaba en el aire cayendo pensó, ¡wow! ¡Que felicidad estoy volando! Segundos después se hizo pedazos contra las rocas al fondo del barranco y acabó todo.
El buitre no daba crédito a lo que estaba viendo y gritó, ¡espera, espera!
Demasiado tarde. Hasta el último momento el buitre supuso que era broma del caballo, ni siquiera imaginó que se fuera a lanzar. Pero hay animales así, no te da tiempo explicarle, y aunque le expliques no te van a entender. El buitre se echó a volar y comenzó a darle vueltas desde el cielo. Esperando a que el sol descompusiera la carne del caballo para darse un banquete.
Moralejas:
1 – Si eres feliz con lo que tienes, pero nunca te conformas, cuidado de no apostarlo todo. Es cierto que, a veces, mayor riesgo mayor ganancia; mas no olvides que la profundidad del río nunca se debe medir con los dos pies.
2 – No todo el que da consejos lo hace por tu bien. Incluso con buenas intenciones, puede ser un mal consejo para ti.
3 – Los cosas que hacen felices a unos no siempre funcionan para otros. Ni los caballos son felices volando, ni los peces son felices jugando fútbol. Cada cual con sus preferencias de acuerdo a sus cualidades.
4 – Cuidado de quien escuchas y por quien te guías para tu felicidad. Si ellos no son felices, mucho menos podrán enseñarte a ti.
5 – Piensa muy bien las cosas antes de hacerlas, un caballo hecho pedazos, jamás vuelve a ser el mismo.
6 – La sabiduría es el arma más importante que tienes. Cultiva tu inteligencia para que puedas tomar buenas decisiones. Una decisión equivocada puede acabar con todo lo que tienes.
7 – A algunos no les hace bien tener tiempo libre.
8 – Debes luchar intensamente por lo que quieres. Siempre y cuando no destruyas lo que ya has conseguido.
9 – Selecciona muy bien de quien escuchas consejos. Siempre hay muchos buitres volando cerca.
10 – Siempre que puedas, consulta las decisiones con tu familia. Podrías evitar muchos barrancos.
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